Sábila. (Aloe Vera)
Su nombre científico es Aloe Vera Linnaeus y pertenece
a la familia Liliaceae. Presenta tallo corto y hojas carnosas
poco numerosas, curvadas en la punta y con bordes espinosos;
las flores son abundantes y dirigidas hacia abajo; habita
en el clima cálido, semicálido, semiseco, seco
y templado. A pesar de su apariencia, similar a la de un maguey
en miniatura, esta planta no es nativa de América,
sino de África, y como sucedió con otras especies,
fue traída a territorio americano, donde encontró
condiciones ideales para crecer.
La sábila (Aloe Vera) ha sido usada desde hace siglos.
Muchas culturas la han usados para problemas comunes en
la piel. La sábila es gentil y refrescante en la
piel y también provee alivio para algunos problemas
digestivos y urinales.
La pulpa de la sábila penetra fácilmente
en piel y tejidos, donde actúa como excelente hidratante,
previene la inflamación, limpiador natural (contiene
al menos seis agentes antisépticos: lupeol, ácido
salicílico, nitrógeno de urea, ácido
cinámico, fenol y azufre) y anestésico (resulta
muy efectivo en dolor muscular y articular). También
ayuda a tranquilizar los nervios y favorece la regeneración
celular.
La sábila tiene propiedades increíbles que
ayudan a muchos de los problemas comunes de la piel. Entre
las condiciones que se benefician con la sábila están:
Ronchas y picazón.
Quemaduras incluyendo quemaduras causadas por el sol. Por
eso se usa en las cremas para después de tomar baños
de sol.
La sustancia gelatinosa contenida en la sábila es
un humectante poderoso. Ayuda a suavizar la piel y humectarla.
Este gel es efectivo tratando manchas en la cara en muchas
personas. Se usa todas las noches y se usa protector solar
de día.
Se usa en insecticidas y repelentes.
Tomada internamente ayuda a mejorar la digestión,
ulceras bucales, problemas en el hígado, dificultad
para ir al baño, fiebres y problemas del tracto urinario.
Algunas personas ingieren la sábila en forma de jugo.
Es usada en cremas y ungüentos, pero la mejor forma
de usarla es directamente de la planta. Cortar la hoja fresca
y extraer la pulpa.